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jueves, 20 de noviembre de 2014

Geopolítica en Oriente medio. Presentación

Todas las miradas de la sociedad internacional están dirigidas en la actualidad hacia Oriente Medio. 
La amenaza del Estado Islámico en este área del mundo, que ha estado en permanente conflicto, cobra un renovado interés. Los actores cambian sus papeles y el guión seguido hasta el momento deja de tener sentido.
El Presidente de Estados Unidos Barack Obama proclamaba que su país no cometería los errores del pasado, mientras que junto con el resto de Estados del mundo intentan buscar un nombre y una solución a lo que ocurre en el presente.
Se hace imprescindible tener una perspectiva histórica, política, cultural y social de lo que ha promovido la actual situación de Oriente Medio. 

La falta de información periodística de lo que ocurre realmente en la zona es una nota discordante respecto de todos los anteriores conflictos. El esfuerzo por entender qué está sucediendo en Oriente Medio en la era de las comunicaciones y las redes sociales, donde la información se recibe en tiempo real, se concibe ardua. Se echa de menos la impresionante labor de los enviados especiales o corresponsales de guerra, a los que se daba tan poca cobertura pero, eran los ojos de los que sentimos lejanos la amenaza y la voz de quienes la padecen.

Sin embargo, son muchos los estudios realizados al respecto, los libros que consultar y el poderío de internet es grande. Sólo hay que separar el trigo de la paja que no es poco.

A lo largo de las próximas semanas trataré de dar respuesta a miles de preguntas: cómo, cuándo, por qué, dónde, quiénes.... 

La  pretensión de entender la actual situación que ha movilizado y desconcertado a todo el planeta ocupará durante las próximas semanas las entradas de este blog.

La solución está solo en manos de unos pocos pero, la búsqueda del entendimiento no tiene dueños.


Silvia Brasa
2014

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez. El Presidente, el hombre, la política en estado puro


Yo no tengo vocación de estar en la historia” Adolfo Suárez


Se dice que cuando el 3 de julio de 1976 el Rey pidió a Suárez que “le hiciera el favor de ser el presidente del gobierno”, los medios de comunicación internacionales se volvieron locos tratando de componer el currículo de este hombre de Cebreros, un pequeño pueblo de Ávila.

La sinfonía compuesta por D. Juan Carlos y Torcuato Fernández- Miranda y ejecutada perfectamente por este último ante el Consejo del Reino, designaban a Adolfo Suárez González como piloto del naciente proceso de cambio.


Un país desconcertado, despertando de una pesadilla de 40 años, cuando dudaba entre abrir los ojos con fuerza y comenzar a soñar con la libertad y la concordia, el respeto a los derechos civiles y el adios definitivo a los viejos y vivos rencores se encontraba con un hombre dirigiendo el país con “demasiadas” cualidades.

Los elefantes del régimen de un modo un tanto maquiavélico y siempre “desde la legalidad” habían elegido, casi sin notarlo, al candidato que menos les gustaba: demasiado joven, demasiado afecto al Rey, demasiado democrático, demasiado civil, demasiado inexperto, demasiado dialogante, demasiado trabajador, demasiado independiente.... Y estos calificativos, hoy absolutamente admirables e imprescindibles para llevar a cabo la titánica empresa que había que crear, eran entonces lo más peyorativo que se podía dedicar al hombre que gobernaría España mientras se ponían los cimientos de un Estado realmente democrático.
Para los aspirantes más aperturistas también era “demasiado” azul, ya que toda su carrera política estuvo vinculada al Movimiento, por mucho que su ideología fuera totalmente reformista como así se afanaba en declarar hasta al propio Franco sin cambiar de color.

Muchas son las biografías escritas de Adolfo Suárez. Sus comienzos son humildes, “demasiado” humildes también. Este hecho le llevó a cambiar de domicilio en función de los vecinos que podría encontrarse para buscar el camino político hacia lo más alto. Abogado de formación y político de vocación, se inició de la mano de Herrero Tejedor recomendado por Gómez de Liaño, uno de sus profesores de la Universidad de Salamanca,  en el mundo político. Su principal afán por entonces era ayudar a su familia en serios apuros económicos por la marcha de su padre Polo en busca de aventuras.
Católico devoto llegó a pensar en ingresar en el seminario, algo que desestimó por no dejar desamparada a su madre y a sus hermanos.

Su carisma, su simpatía pero sobre todo su capacidad de trabajo incansable y perfeccionista le hicieron ir subiendo peldaños de los que a veces bajaba casi a empujones, por querer ascender demasiado rápido en un mundo en el que escalar solo era privilegio de unos pocos.

Adolfo, siempre estaba en el lugar adecuado en el momento oportuno, sabía propiciar que así fuera. No dudaba en presentarse en el restaurante que frecuentaban los ministros mas influyentes o en hacerse el encontradizo con el Caudillo en uno de sus famosos días de pesca.

En esos caminos y siendo ya Gobernador Civil de Segovia conoció al Príncipe Juan Carlos, quien por aquel entonces no interesaba a casi nadie. Corría el año 1969 cuando los príncipes visitaban Segovia. Adolfo Suárez conectó con Don Juan Carlos desde el primer momento. Con solo seis años de diferencia de edad, dos hombres jóvenes que acababan de conocerse descubrieron que su planes para el país en el que habitaban y en el que ambos se sentían atados de pies y manos era similares. Desde ese paseo por Segovia y el almuerzo en Cándido donde se dijo que Suárez ofreció a Don Juan Carlos la “hoja de ruta” de como debería desarrollarse el cambio una vez desaparecido Franco, surgió un vínculo profesional y personal tan fuerte, que pese a todos los avatares y sin sabores posteriores, permaneció incluso después de que Suárez se abandonara al olvido aunque siguiera la sensación de cariño de quien fue su amigo.

A partir de aquí comenzó a fraguarse su merecido lugar en la historia.

"Ningún viento es favorable a aquel que no sabe adónde va"


Adolfo Suárez tenía muy claro su destino a pesar de los vientos en contra.


Se le tachó de inculto, de poco leído y “escribido” algo que Calvo Sotelo se encargó de tratar de corroborar cuando a su llegada a la Moncloa, ya como presidente del gobierno y apuesta personal de Suárez manifestó que “allí había muchos teléfonos y pocos libros”. Ese sambenito de chico de provincias con la carrera de derecho y gracias, que desbancó en la terna a un montón de hombres de mundo, políglotas, viajados, cultos y muy estudiados, le perseguiría de por vida. Ni la corrección a Hernández Mancha cuando quiso adaptar un poema de Santa Teresa de Jesús, le sacó de los infiernos de su falta de afición por la literatura. A diferencia de otros estadistas nunca publicó nada propio, ni era un loco de la historia. El "sólo" sabía escuchar, no leía, escuchaba, interactuaba, hablaba, era una animal social y por extensión era un animal político. Lo suyo más que vocacional era un don innato para el difícil arte de hacer política y todo lo que ello conlleva, ansias de poder incluidas, ambición incluidas, carisma incluido.

En el momento que le tocó ser el actor principal tras muchos papeles secundarios y no menos intervenciones sin importancia en la película de la España de mediados de siglo, fue el peliculón. Tuvo la oportunidad de hacer lo que ningún otro en este país había hecho, lo que de ser logrado ya nadie tendría que hacer de nuevo y ¿quien no querría un indiscutible puesto en los libros de historia por mucho que Suárez se empeñara en no tener vocación de ser un hombre histórico?. El tiempo ha juzgado y condenado.

En un principio y por muchos años hasta que su vida personal cayó en desgracia y hasta que la solidez del Estado español era inquebrantable pero desgraciado, también la sentencia fue de culpable. Culpable por escucharlos a todos. Culpable por hacer lo que le vino en gana y ser consciente de la soledad de sus decisiones cuando creía que iban a ser lo mejor para la andadura de la democracia, véase la legalización del Partido Comunista. Culpable por tratar de unir a familias políticas para formar un partido fuerte y solido por mucho que sus diferencias fueran a prueba incluso del talante Suárez. Culpable por ser el elegido y culpable porque además empeñarse en ser el electo.

Entre tanta culpa ese perdón tardío y esa nueva sentencia de inocente se mire por donde se mire, carece de razón, sentido y justicia. Demasiado tarde. 
Aquellos que le juzgaron y condenaron de inicio, ahora poco menos que le beatificarían como si hubiese realizado algún milagro. Porque eso de sacar a un país con 40 años de dictadura a sus espaldas, con una herencia política que conducía, casi por inercia al continuísmo y por convencer a la mayoría de la ciudadanía de que tenían que ser ellos los auténticos constructores de un país libre, moderno y a la altura del resto de nuestros vecinos europeos, no contaba. ¿O si? Ahora si cuenta. Ahora que el ya no sabe que sus enemigos más acérrimos se desgañitan en alabar sus excelencias si cuenta. 
A Adolfo Suárez González, el que aparece ya en los libros de historia, le parecería fantástico ese cambio de parecer. Al Suárez que conocimos sentado de medio lado en el escaño, así se votara al ley que abrió a España a las opciones políticas, a las autonomías, al reconocimiento de los derechos civiles o mientras pegaban tiros unos locos de verde que trataban de liquidar todo aquello por lo que él había luchado, aun habiéndose bajado del trono, no sabemos que le parecerá porque ni él lo sabe. De poco le sirve ahora la absolución.

Lejos de ideales o ideologías, Suárez seguramente no por formación pero, si por devoción y sobre todo por experiencia, era el vivo ejemplo del modo de hacer política en momentos extremos. Un trabajador incansable como él, que sobrevivió los casi cinco años que fue presidente del gobierno a base de tabaco, café y tortillas francesas no puede ser un mentecato del tres al cuarto. Era él quien gobernaba cuando todo el mundo se rindió al milagro español. Cinco años de la vida de una persona dedicados íntegramente a construir una España inexistente. Sin una constitución solida y duradera que le precediera, con los rencores vivos de los muertos de unos y de otros, con familias aun separadas en bandos, Suárez tenía que convencer a todas las personas habitantes de este país de que era posible una autentica España porque muchos, muchísimos, ni sabían ni se creían que se pudiera vivir de otro modo.


La única defensa de la mente ante la desgracia es el olvido de los hechos. Los recuerdos se almacenan sin orden ni concierto, modificados a nuestro antojo, adornados y convertidos en postales mas bellas. Para aquellos momentos duros, los peores, la mejor defensa es la supresión. La ausencia de cualquier resquicio de pensamiento que propicie la vuelta a la memoria del dolor que encoje el corazón retorciéndolo hasta el llanto.
Son muchos los casos de personajes históricos políticos aquejados a una edad relativamente temprana del monstruo del Alzheimer. Quizás el único mecanismo biológico para que la tortura por las decisiones tomadas o por tomar y de las que dependían millones de personas no les arrastren a la locura aunque si a la autodestrucción involuntaria.

Para este hombre no había un diagnostico claro de cómo, cuándo y por qué vivía pero no existía. La medicina no supo dar respuesta a por qué se perdieron absolutamente todos sus recuerdos, hasta los mas íntimos. No se explica como un hombre que se significó por su vehemencia en el discurso, por su inteligencia a la hora de plasmar con palabras pensamientos no era capaz de hablar con fluidez y de un modo inteligible.

Adolfo Suárez fue uno de los protagonistas de una de las etapas del siglo XX que sirvió de ejemplo para muchos países aspirantes a la democracia y para muchos otro que no creían en que el cambio que se produciría en España seria rápido y sin dolor ni muerte. Los precedentes históricos del país, no auguraban un futuro prospero y duradero pero Suárez, entre otros lo hizo posible.

Quizá el único modo que su mente encontró de superar tantos sinsabores políticos y personales fue el olvido no selectivo, el olvido total, sin reservas.  

Hoy se ha ido del todo físicamente pero hace mucho tiempo que pasó a formar parte del esos pocos seres humanos que permanecerán siempre en la memoria mas allá del tiempo.

Mi pesar por el adiós al Presidente, se ve en parte mitigado por su ejemplo y su talla humana.
Representa todas aquellas cosas que personalmente valoro: el pundonor, el coraje, la determinación, la fuerza, el espíritu de trabajo, la entrega a su creencias, el servicio incansable a aquello en lo que el creía, la capacidad de propiciar el encuentro, el sacrificio por encima de sus propios intereses, el amor a la familia, la lealtad. Sobre todo y por encima de todo Adolfo Suárez fue un hombre leal.




GRACIAS Y HASTA SIEMPRE PRESIDENTE.

Silvia Brasa
2014




miércoles, 19 de febrero de 2014

Agenda Setting. Oír, ver y callar


En el consciente colectivo planea la certidumbre de que la manipulación social por parte de medios y políticos es algo tan habitual como resignadamente aceptado. Los mecanismos psicológicos para conseguir que la gente crea, conozca y enfoque su interés hacia determinados temas, generando incluso opinión, son diversos. Por más que la educación, una mente ideológicamente abierta a distintas posiciones y un intelecto que huya del sesgo traten de discriminar y analizar racionalmente lo que parece sospechoso de engaño, cualquier cerebro humano es susceptible de ser moldeado para la consecución de un fin determinado por fuerzas externas que no domina.

El origen


La industrialización y los movimientos obreros provocaron enormes cambios sociales. Los trabajadores comenzaron a organizarse para exigir a las élites dirigentes que atendieran sus demandas laborales. El proletariado, hasta entonces en su mayoría analfabeto y relegado al ostracismo en cuanto a información se refiere, comenzó a publicar panfletos y periódicos locales. Los periódicos, solo accesibles a las clases dirigentes, tanto en lo político como en lo empresarial, constituirían la mejor arma para convencer a la población cada vez mejor informada por sus propios medios de lo que tenían que saber. El parlamentarismo y el derecho al sufragio que comenzaba a extenderse, generaron la necesidad de convencer a la población no solo de a quienes debían de votar sino también, que debían de pensar. Las mismas élites políticas y económicas   que vieron en la información local su peor enemigo hicieron suyos los medios de comunicación generales para convertirlos en su mejor aliado. La llegada de la publicidad y la inversión en los grandes periódicos acabó con los pequeños noticiarios locales que no pudieron competir con los grandes medios y acabaron por desaparecer. 

Con voto pero sin voz


La población se posicionó entonces políticamente no solo escuchando discursos políticos de aquellos que aspiraban al poder sino también a través de las líneas editoriales que estos eran capaces de conquistar.

La extensión de los Estados modernos a lo largo de finales del siglo XIX y XX traían parejos nuevas reglas del juego, derechos y constituciones, que no son considerados verdaderamente democráticos si no recogen entre su articulado la libertad de prensa e incluso, como ocurre en el artículo 20 de la Constitución Española de 1978, el derecho a la veracidad de la misma:

1. Se reconocen y protegen los derechos:
                  A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
                  A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
                  A la libertad de cátedra.
                  A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
                  2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Con el mismo reconocimiento de la libertad de pensamiento y opiniones comenzó el arte de manipular la información para que el pensamiento se dirija “libremente” hacia los temas que los legisladores quieran que se dirija. La información es tan veraz como la interpretación que de ella quieran hacer quienes la difunden.

¿Libertad de prensa?


En España, la igual que el resto de los países del sur de Europa y Sudamérica, que vivieron bajo dictaduras censoras hasta bien entrado el siglo XX, el sustento de los medios se condicionó a la supervivencia del nuevo sistema político. Los periodistas acostumbrados a publicar lo que se les permitía, comenzaron a publicar lo que les convenía a las nuevas élites. Los primeros años de ilusión de libertad mezclados con la confusión del futuro de las nacientes democracias, acabaron en posicionamientos paulatinos hacia los distintos colores políticos. 
Aunque la tasa de analfabetismo en España en 1980 era de un 8,2% y el acceso a la educación y la cultura había dejado de ser un lujo, a los españoles, por ejemplo, les interesaba muy poco la política exterior a pesar de ser fundamental la credibilidad internacional del proceso transicional. Los ciudadanos estaban evidentemente más preocupados de lo que ocurría en casa, excepto cuando surgía la necesidad de que se interesaran por cosas de fuera. Políticos y prensa se confabularon especialmente cuando en 1986 se convocó el referéndum de permanencia en la OTAN y Felipe González hacía uso de la “ambigüedad controlada” para convencer a la población de la conveniencia de la permanencia del país en la Alianza Atlántica cuando había sido el principal defensor del NO a la OTAN cuando en 1982 llegó al poder. 
En portada “El País” del 4 de enero de 1986 se hacía eco de que González había manifestado a Carrington, Secretario General de la OTAN, que España saldría de la OTAN si perdía el referéndum. El 10 de marzo del mismo año el diario publicaba la manifestación de más de 100.000 personas en Madrid pidiendo la salida de la OTAN, y en el mismo artículo se informaba de la emisión en la televisión pública, la única existente, de las entrevistas a González, Fraga y Gerardo Iglesias en la que el presidente relacionaba la necesidad de estar en la OTAN para poder seguir la estela europea. Faltaban escasos dos meses para el ingreso de España en la CEE junto con Portugal.



Lo que hay que saber 


La Agenda Setting responde tanto a la connivencia de partidos políticos con los diferentes medios como a la supuesta estabilidad del sistema estatal. El dogma de cualquier periodista a la hora de desarrollar una noticia: ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿dónde? se diluye en un ¿para qué?, condicionado por las necesidades de la mano que le da de comer, es decir, de quienes surten al medio para el que trabaja, con mejores contratos publicitarios, y de aquellos partidos políticos que les pueden proporcionar las mejores exclusivas para obtener una mayor tirada. Falta un medio en España que publique una noticia criticando a El Corte Inglés y en los diarios económicos muchas de sus páginas son publicidad de los principales bancos que a su vez les nutren de supuestas exclusivas y datos recogidos, estudiados y analizados por ellos mismos.

Internet y la democratización de la información


El acceso a la información mundial en tiempo real, de cualquier ciudadano de un país que no vete dicha información, en poco o nada a mejorado el hecho de que la población deje de ser engañada y teledirigida. Internet, ha propiciado más que el recurrir a prensa extrajera o leer más de un periódico para obtener información, a que se inmediatice la lectura de titulares sin profundizar en lo que se cuenta y quien lee el contenido tiene la oportunidad de decir toda serie de improperios en su mayoría infundados al  cronista de turno. Si ya resulta poco creíble que un periodista no especializado pueda realizar un buen artículo en cuestión de horas de cualquier tema, que le revoquen con argumentos que responden a la ideologización excesiva y a la manipulación informativa que ya sufren por parte de quienes pagan sus nominas tiene que ser realmente frustrante.

Quien haya tenido que realizar un trabajo de investigación en cualquier ámbito para presentar un articulo bien argumentado sabrá de la dificultad que ello conlleva, no solo en cuanto a la recopilación de datos sino también, en poner la atención suficiente en que estos sean verídicos. Aún así en España se discuten hasta los datos. 
En el ejercicio de documentar esta entrada, quien escribe se pasma ante la afirmación de que “se realizó un gran despliegue de fuerza para la reconquista de Perejil en 2002” (Mentiras. Xavier Mas de Xaxás Ed. Destino). Veintiocho soldados no pueden considerarse un gran contingente. La misma sorpresa produce ver dedicadas muchas páginas a la defensa de la excesiva demonización que hacen los medios españoles de los regímenes cubano y venezolano y se argumenta como ejemplo que en 2007 "se prohibió a Alejandro Sanz actuar en Caracas por sus críticas a Chávez". El autor argumenta que no hubo prohibición alguna y que lo único que sucedió es que el Ministerio de Educación Superior no cedió una sala de su propiedad para la celebración del concierto. En un edificio institucional que depende de un ministerio que a su vez depende de un gobierno en el que se impide que se realice un acto ¿será responsabilidad de alguien perteneciente al gobierno? (Desinformación. Pascual Serrano. Ed. Península).

Dime que lees...

Mientras se desenmascara la falsedad con realidades reinterpretadas en El País digital la segunda noticia más leída hoy miércoles 19 de febrero de 2014 es sobre futbol, la cuarta más leída de el diario El Mundo es la historia de una mujer barbuda y la segunda y tercera noticias más leídas en ABC son por este orden: "Cómo saber en cinco minutos si te vas a divorciar en el futuro" y "Rosa de España se desnuda para «Primera Línea»"… Surge la duda de la necesidad del bombardeo con temas concretos hacia los que enfocar a la ciudadanía cuando esta tiene  las inquietudes informativas mencionadas.

Nunca ha estado tan presente el “recibo de la luz” como en el día de hoy. El sector energético cuyos beneficios dependen en gran medida de las políticas del Ministerio de Industria y de subastas controladas por los gobiernos de turno, no había protagonizado tantas noticias en toda la historia democrática española, todas en contra de la incapacidad del gobierno actual para satisfacer sus demandas. Las empresas energéticas se escudan muy hábilmente en que los principales perjudicados serán los usuarios. Los patrocinadores mas importantes de los medios son las empresas energéticas y tal vez tenga esto mucho que ver con la cantidad de tiempo que se les dedica.

Noam Chomsky, adalid de la necesidad de ser críticos con la información con la que las élites manipulan a la ciudadanía  ha dicho que “el público en general es visto no más que como excluidos ignorantes que interfieren, como ganado desorientado”.  El Efecto Pigmalión que sufren las personas convirtiéndolas en ovejas a ojos de los gobernantes, se multiplica con la confabulación de medios de comunicación y políticos. Cuando la sociedad mundial parece estar más descontenta que nunca con el desorden imperante, tal vez sea el momento de invertirlo por parte de la sociedad en un efecto Galatea y desear lo que por derecho se garantiza. 
Roosevelt ante las demandas de sindicatos y otros grupos de presión que le pedían llevar a término las políticas de New Deal prometidas,  les instaba a “obligarle” en la calle a tener que tomar medidas. Mas de 2.000 huelgas tuvieron lugar en su primer mandato. En España, ochenta años después, los mandatarios tratan de convencer en los medios de que las manifestaciones ciudadanas son promovidas y realizadas por hooligans que no saben nada de cómo se gobierna un país. Así no solo desoyen la voz de la calle si no que además retraen a los ciudadanos de que formen parte de esa masa gamberra que no tiene nada mejor que hacer que salir a la gritar cuatro tonterías.
 Aún así la ciudadanía parece estar cada vez más convencida de que no es posible vivir en una silenciosa desesperación como afirmaba Thoreau.
Silvia Brasa. 2014